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La Voltereta es una librería en cuyo origen inciden dos experiencias de compromiso y de trabajo por la promoción de la lectura y la formación de lectores: la propia, resultado de casi 15 años de trabajo con comunidades lectoras y de comercialización del libro, y la amplia y reconocida labor de A Leer IBBY México, que ha ofrecido su espacio institucional y el ambiente generado por el desarrollo de sus propios proyectos en las comunidades vinculadas a su labor cultural. Dos experiencias que, aunque situadas en horizontes sociales de distinto alcance, han confluido para consolidar a La Voltereta como un proyecto cultural con cuya marcha y destino hemos querido demostrar la viabilidad de las propuestas que hoy saturan la atmósfera en la que circulan las ideas sobre los libros, la lectura y los lectores, y por ende, sobre la misión de las librerías.

En la tradición cultural de Occidente la librería ha desempeñado una función trascendental. Si bien el librero no puede competir o ponerse a la par del autor, figura intelectual de primer orden, ni del impresor o editor, habitualmente caracterizados como empresarios culturales, su labor debe ser igualmente comprendida y valorada en el ámbito propio de su gestión: el de la circulación y comercialización del libro. Aunque existen abundantes testimonios del reconocimiento de esa labor (en ensayos o memorias en los que se resalta su importancia en la creación y sostenimiento de tertulias literarias o bien su papel como patronos del arte, etc.), lo cierto es que no es sino hasta los últimos años, con el desarrollo de nuevos enfoques en la historia cultural, que el estudio de la función de las librerías ha pasado de recibir un enfoque puramente económico (como un mero espacio de comercialización del libro) para resaltar su papel tanto de agentes mediadores de la oferta editorial, como el de elementos instauradores de las condiciones de posibilidad de circulación del libro (ciertos libros en ciertos momentos y ciertos lugares: un horizonte en el que en los extremos estarían presididos por la censura y por la promoción) y, de ese modo, convertirse en elementos fundamentales en la explicación de los alcances y contenidos de lo que una sociedad puede leer y, por lo tanto, contribuir a determinar lo que esa sociedad puede saber y comprender.

 

La Voltereta es diversidad

 

Nos hemos preocupado por demostrar con nuestra práctica que la labor del librero debe ser la de un agente participativo e involucrado en la orientación y la oferta de un acervo que incluya una amplia gama de productos editoriales. No queremos decir con esto que deba desempeñar un papel de censor o de tutor de su lectores, pero sí que la librería debe tomar el papel, digámoslo así, de vaso regulador de la oferta editorial. Una sociedad moderna debe luchar permanentemente por limitar las tentativas de censura, siempre presentes en el imaginario de ciertos grupos sociales. El lector debe actuar en plena libertad para elegir sus lecturas, sus autores, sus temas. Pero en una realidad social como la nuestra, en donde se ha demostrado exhaustivamente el rezago en materia de lectura escolar y extraescolar, requerimos de una verdadera profesionalización que estimule la formación y desarrollo de auténticas comunidades lectoras. Mantenemos la postura de actuar como libreros que rehúyen el papel de jueces, y se asuman como compañeros de viaje para sus lectores en la diversidad de mundos creados por los artistas y los científicos en sus obras.

 

La Voltereta es inclusiva

Nuestro proyecto comprende cabalmente las reglas de juego del sistema económico, conoce el inexorable poder de las leyes de la oferta y la demanda, pero no puede renunciar a la inflexible convicción de que existen porosidades por donde se filtran nuevos aires, como presagios de futuros posibles. La sociedad contemporánea se ha visto en ocasiones forzada a reconocer la presencia de actores a los que antes se negaba personalidad, e incluso se negaba su misma existencia, por razones de orden político, moral, religioso o racial. Vivimos una época de aperturas y reconocimientos y eso ha encontrado expresión desde luego en la literatura. Pero también en el derecho de los lectores a verse reflejados en ella. La presencia de los nuevos productos editoriales es evidente, pero otra cosa es identificarlos entre la abrumadora producción editorial, lo cual es una auténtica tarea de profesionales, por lo que La Voltereta ha venido haciendo un importante esfuerzo por coordinar su difusión a través de labores de mediación con las que buscamos limar las asperezas que en ocasiones los prejuicios sociales producen irreflexivamente en su entorno.

Pero también ha sido inclusiva en el sentido de su permanente acercamiento a grupos sociales cuyos derechos hoy son reivindicados por diversas organizaciones sociales, cuyos fines y participación se dan en el contexto de la responsabilidad que el Estado y la Sociedad tienen frente a ellos. Los esfuerzos que estos grupos de participación social realizan han encontrado en el proyecto de La Voltereta un sólido respaldo en materia de asesoría para la formación de acervos que responden a las problemáticas de las comunidades sociales involucradas, todo lo cual ha resultado verdaderamente estimulante y sumamente esclarecedor respecto a la alta responsabilidad que significa formar acervos adecuados. Así lo plantearon los expertos en la celebración del 34º Congreso Internacional de IBBY, “Que todos signifique todos”.

La Voltereta es propositiva

Evidentemente que estos deseos no pueden hacerse extensivos a todo el circuito de las librerías, esto es impensable, porque cada una de ellas es una empresa particular en la que los móviles y formas de gestión corresponden a cada propietario y su proyecto, pero en una librería que forma parte de un proyecto como el de IBBY, éste sí que debe ser un principio inamovible. Es la regla de oro de la librería que gestionamos. Quienes asistan a la biblioteca y a las actividades que ofrece la asociación deben encontrar en la librería los textos que están en la guía de libros recomendados cada año, los libros teóricos que se citan en los talleres para maestros y promotores de lectura, y aquellos textos en donde se encuentran las historias que leen en voz alta todos los días los bibliotecarios. Promovemos el fomento de la lectura exhibiendo para la venta  obras que  expresen un evidente respeto a la inteligencia del lector, considerándolo como un sujeto activo, capaz de entablar un diálogo comprensivo con el  texto, es decir, aquellas que, sin manipular, invitan a la reflexión y al análisis. Libros que permitan  conocer otras realidades, otros espacios, diferentes puntos de vista, formas de entender el mundo totalmente distintas de la nuestra pero no por ello más o menos válidas

La Voltereta es participativa

La prehistoria de La Voltereta es un episodio lleno de ricas experiencias formativas. En este sentido, la sede que hoy ocupamos se ha convertido en nuestro cuartel general desde el que continuamos diseñando estrategias de vinculación con escuelas (públicas y privadas), organizaciones sociales, grupos de trabajo, asociaciones civiles, proyectos institucionales, y otras agrupaciones independientes, preocupadas todas por acercar los mejores libros a sus comunidades lectoras. Al respecto debemos subrayar que la plataforma que ofrece IBBY es de un valor inestimable, lo cual multiplica nuestro deseo de acometer las tareas con la seriedad y profesionalismo que esto conlleva.

Las peticiones que nos dirigen para la formación de acervos las atendemos con una doble finalidad: administrar los recursos de manera que su rendimiento repercuta en un beneficio directo a las dimensiones de su biblioteca, pero no por ello descuidamos la calidad de los títulos incluidos. De manera que toda propuesta se desenvuelve en una adecuada combinación de aspectos: nuestro público lector (región geográfica, rango de edades, etc.), finalidades de los grupos de trabajo (alfabetización, problemáticas comunitarias, como pueden ser los pequeños de familias fragmentadas por el fenómeno de la migración, etc.), recursos económicos con los que se cuenta, acervos preexistentes, y un largo etcétera que vamos registrando a partir de un intenso diálogo, gracias al cual (que no es el beneficio menos gratificante entre todos los que hemos recibido) acaba generando verdaderos lazos afectivos entre La Voltereta y sus comunidades lectoras. ¡Una razón, quizá la más poderosa, para creer que vamos por buen camino!

 

LIC. KATIA COÉLLAR ARELLANO.

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